Hoy, y bajo una intensa luz de luna, 300 días de Leo
Williams.
Sinopsis
Axel Moloch despierta una mañana y toma una decisión
extraordinaria. Cuando conoce a Selene Price, una joven de cálida sonrisa y
ojos llenos de enigmas, tendrá la oportunidad de reconstruir su vida en tan
solo 300 días. Atrapados en el melancólico y oscuro ambiente de la ciudad de
Stella, tendrán que aprender una nueva forma de vivir y de enfrentarse a las
sombras de su pasado.
Crítica
Por dónde empezar. Bueno, el título. No sé qué es lo que
tienen los números, pero a mí me encantan; encierran una exactitud tan
contradictoria a la imprecisión y amplitud de las emociones que afloran de una
lectura que me fascina de solo intentar buscar la relación entre ambas partes.
300 días… Mi cabeza vuela y explota por saber qué es lo que puede pasar en ese
número de días. Y me sorprendió, realmente, me sorprendió. Por supuesto que no
voy a dejar de reconocer que, de antaño, tengo cierta debilidad por las
historias con tintes de suspense. Aun así, no todas siempre me han gustado y,
de hecho, trato de encontrarles siempre algo (jajaja). Pero no me ocurrió con
esta novela. Ni bien la empecé a leer la historia me fue atrapando tan silenciosa
y astutamente que no pude ubicarme en ese lugar tan objetivo en el que suelo
ponerme cuando se trata de este género. No pude. Y ahí es cuando me di cuenta
que me sentí un poco como Axel, el protagonista, quien sin darse cuenta sufre
algo similar, aunque con situaciones y personajes propios de la historia. ¿Qué
quiero decir con esto? La historia en sí no la leí: la sentí.
Me ha fascinado el uso metafórico, pues ha sido utilizado con una precisión pocas
veces lograda. De los personajes sostengo que mi /s favorito/s son Axel y
Selene. Los coloco al modo de dupla creativa porque a lo largo de la historia
descubres que uno no logra ser sin el otro o, al menos, cada uno por separado es
”un alguien”, pero no completo, no tan perfecto ni equilibrado como cuando se
da la coexistencia. Son dos personajes cruciales por su protagonismo, pero
además se destacan por sus personalidades (y hasta me animo a llamarlas “esencias”)
complementarias y totalmente distintas entre sí (sin que esto implique
oposición)… Algo así como la Luna y el Sol, diría acertadamente su escritor.
Pero no podría terminar de escribir esta reseña sin nombrar a Rous. Si a Axel
más de una vez no le han salido las palabras para expresar lo que sentía, pues
debo decir que me ha sucedido algo muy similar al tener que lidiar con este
personaje. Es la astucia y seducción en persona y, por más que intentes evitarlo,
caes en sus artimañas sin más (de solo acordarme de sus poses, movimientos, bucles
y de lo que le hace a Axel, se me hierve la sangre…)
En cuanto a la historia, no quiero decir mucho (en realidad
quiero, pero no debo, jaja), pues lo que
empieza como una tímida, fresca y posible relación de amor se torna una historia llena
de secretos e historias que se van descubriendo poco a poco. El porqué del odio
de Axel a las fotografías, el porqué de una broma pícara que afecta tanto
a Selene y el porqué de la aparente y caprichosa conducta de Rous no te
permiten abandonar la novela ni un segundo.
Y, por supuesto, el escenario. La ciudad de Stella me
parecía verla en vivo y directo. El bar donde Axel trabaja como camarero (y en
el que también trabaja Selene, aunque… mejor no les digo lo que pasa), los días
de lluvia, de tormenta, el departamento de él con su cama de sábanas rojas, el
café donde se reunían los protagonistas, cuyo nombre y cuadro gustan tanto a
Selene, el río y hasta la entrada del bar “Gala” quedarán por siempre en mi
memoria.
En fin, si sigo escribiendo, además de agotar las horas de
la madrugada (y que pronto se convertirá en amanecer), terminaré contando esta
historia que más que contada merece, sin duda alguna, ser leída.
¡La recomiendo!
J.M
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Una reseña estupendamente desarrollada, me ha gustado como nos da tú opinión sin hacen ningún spoiler.
ResponderEliminarBesotes preciosa.
Es una reseña emotiva, llena de calidez, nos transmites tus propios sentimientos, los que sentiste mientras leías el libro. Francamente, me encanta.
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